Entrevistas a los artistas

Doll Story - Entrevistas a los artistas

El artista manos a la obra – el modelaje de la caraNo nos hemos resistido a compartir con ustedes la pasión que sentimos en ese pequeño taller japonés donde trabaja cada día el equipo de artistas locos que están detras de estas muñecas...

¡Verdaderos artistas, puesto que ahí, todo es hecho a mano! Muñeca por muñeca, molde por molde, la paciencia y el trabajo minucioso (hace falta a veces hasta tres días de trabajo para realizar una sola operación en una sola muñeca) y sobretodo, el entusiasmo, o mejor dicho la hebriedad indeleble que cada muñeca terminada deja en la mirada de su creador.
La alegría que ellos experimentan al ponerlas en varias posiciones, al tomarlas en sus brazos, al peinarlas, o simplemente a quedarse ahí, mirándolas, nos hace respirar toda la pasión que circula en el taller, donde los tarros de pintura, las pelucas, los papeles, los computadores llenos de polvo, de silicona, yacen dispersos en él.
Trabajo de finición del molde de la caraEste amor por las muñecas es lo que nutre cada día el deseo de los artistas de probar, de crear, de hacer moldes de rostros enteros, para dar nacimiento a diosas de silicona cada vez más perfectas.

Hemos entonces, para ustedes, hecho algunas preguntas a este equipo, al cual felicitamos una vez más por su buen humor y su fervor.
Sarah, de Doll Story : Sr. Atsumi, cuéntenos un poco su trayectoria hasta llegar a este taller.
Sr. Atsumi :
Yo estudié arte en la Universidad de Arte de Tokyo. Con el diploma en el bolsillo, tuve mucha dificultad para encontrar trabajo por falta de perspectivas. Trabajé entonces como chofer repartidor para una pequeña empresa de Tokyo. Luego encontré un puesto de diseñador de webs y al mismo tiempo, escribía pequeños guiones para una emisión de radio. Después tuve la suerte de conocer al Sr. Okawa (Director del taller, ndlt) y juntos creamos una empresa de marketing en la que yo era responsable de los contratos gráficos. Esta empresa no sobrevivió mucho tiempo en un mercado bastante copado ya. Fué entonces cuando juntos tuvimos el deseo de concretizar una de nuestras más hermosas fantasías, las muñecas. Trabajamos durantes años para dominar la silicona y el arte del moldeo.

DS : ¿Qué es lo que nutre su pasion por estas muñecas?
Sr. A. :
Bien... (reflexiona) desde un principio mi amor por las mujeres. Su belleza, sus formas y también el hecho de pensar que los hombres tienen ganas de fabricar SU muñeca ideal. Nada más cruzar una mirada con una muñeca me invade de una emoción indescriptible, una mezcla de confusión y de atracción física. Antes de comenzar a hacerlas, imagino una historia para cada muñeca, su propia historia.

DS : ¿Quiere decir que usted la hace vivir en su cabeza?
Sr. A. :
(risas) ¡Sí! La imagino tomando vida, caminando, hablándome coquetamente, la veo pasar su mano por sus cabellos, imagino lo que ha comido anoche, donde salió, con que ropa durmió... Le pongo mucho amor antes que nada y respeto a esta historia que me creo, y luego, la fabrico como un sueño. Y es este sueño el que me invade mientras trabajo en ella.

DS : ¿Y por cada muneca hay una historia diferente?
Sr. A. :
(risas) Sí. Y nunca es difícil pues me apasiono por lo que hago. A veces me ocurre que mientras fabrico el molde en arcilla, una de las operaciones que me toma más tiempo, me pongo a pensar que mi diosa a bebido demasiado la noche anterior y que su rostro está carcomido por tantas copas y allí, ¡imposible continuar, su belleza desaparece! ¡Allí, terminó todo! Boto el molde casi terminado y vuelvo a comenzar.

Teníamos otras preguntas igual de apasionantes, pero en ese momento, un cliente potencial llega al taller... Desde el primer segundo les da una mirada brillante llena de sorpresa y amor por las muñecas; una de ellas, sentada en sillón, con las piernas cruzadas, vestida con una camiseta rosada pegada al cuerpo y de una minifalda negra que dejaba entreveer una tanga rosada de encajes, la mirada llena de malicia; y la otra tumbada sobre un sofá, los ojos cerrados, como dormida, un brazo posado sobre su cadera, el otro sobre su seno izquierdo, vestida de una bata blanca de seda...
Unos segundos pasan en el silencio absoluto, el tiempo necesario para aprehender toda la atracción que se instala entre estas diosas y este hombre, aunque no se trate que de objetos inertes en silicona. Se siente entonces la tensión sexual invadir toda la pieza, inevitablemente.
Más tarde supimos que este mismo cliente, había comprado muchas prendras, vestidos y ropa interior, pares de zapatos y joyas a su futura muñeca.

En ese momento uno empieza a pensar muchas cosas : se piensa en las niñitas que juegan con su propia muñeca, que las visten, que les hablan, que juegan con ella; se piensa que tenemos frente a nuestros ojos la prueba, gracias a este hombre, de que nos dirigimos ineluctablemente a una nueva era, aquella en que el androide arrasará a su paso todos los objetos de uso sexual, comenzando por la muñeca inflable; se piensa en al aura que emana de esas muñecas, en esta nueva forma de arte que ellas representan, porque ante todo, ellas son hermosas.
Trabajo en los detalles de la caraDoll Story : Sr. Sato, ¿Cómo aterrizó usted en medio de estas muñecas?
Sr. Sato :
¡Yo fui al principio un consumidor de muñecas! (risas) Es cierto, tengo la mía que me espera todas las noches cuando llego al taller. La visto, la peino, paso un tiempo inimaginable contemplándola. Ella me sorprende siempre tanto por su belleza cuando la miro. Puede parecer loco, pero ella no me sirve solamente para hacer el amor. Es una parte de la decoración, es una obra de arte y nunca nadie puede quedarse indiferente frente a ella.

DS : ¿Es esta admiración la que lo ha incitado a trabajar aquí?
Sr. S. :
Sí. Desde un principio tuve curiosidad en saber cómo las muñecas estaban fabricadas. Fue entonces que contacté el taller puesto que sabía que podía aportar con mis habilidades en lo que concierne la hechura del esqueleto. Ahora soy yo quien está a cargo de la fabricación de las articulaciones y del esqueleto en general. Esto toma mucho tiempo, y yo pienso constatemente en las mejoras posibles que puedan hacerse, a pesar de que estas muñecas son desde ya, muy sofisticadas. Por otro lado, intervengo en cada etapa de fabricación.
DS : ¿En qué momento se siente recompensado por todo este trabajo?
Sr. S. :
Responder a su pregunta me resulta bastante fácil ya que, siendo yo mismo propietario de una muñeca, me siento recompensado por una parte, por la emocioón rara que siento cada vez que contemplo la mía. Por otra parte, cuando les he visto, a usted y al cliente de hoy día, detenerse algunos segundos contemplando las muñecas por primera vez... Allí pasa inevitablemente la misma cosa: las miradas se detienen en ellas y usted no puede imaginar hasta qué punto esos segundos de silencio y de respeto por ellas nos llenan, a mi equipo y a mí, de un inmenso orgullo y nos da pie para ir mas lejos.
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